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En un futuro la electrónica se comerá… literalmente

Un asombroso trabajo de ingeniería ha permitido integrar circuitos a objetos comestibles como fármacos y trozos de fruta.

(ElectronicosOnline.com Magazine / Oswaldo Barajas)

Lo artístico ha trascendido al mundo tecnológico, y desde que inició este 2018 ha tomado relevancia el trabajo de un equipo de ingenieros que ha trabajado arduamente en implementar circuitos orgánicos en diferentes objetos como pastillas, alimentos y hasta tatuajes para que realicen funciones de monitoreo y tratamiento médicos.

 

Ahora la ciencia se puede comer para mejorar la salud

Y si de alimentos se trata, los investigadores especializados en diseño electrónico también son conocedores, pues son originarios de Italia, país reconocido a nivel mundial por su legado culinario, y que ahora se ha convertido en cuna de una nueva receta alimenticia basada en electrónica orgánica.

Estas sabrosas investigaciones están lideradas por el científico Giorgio Bonacchini, catedrático e investigador del Instituto Italiano de Tecnología (IIT) de Génova, quien explicó que el trabajo se centra en la posibilidad de imprimir circuitos electrónicos biocompatibles en papel de transferencia para poder integrarlos en fármacos y alimentos.

De acuerdo a Bonacchini, esta tecnología podrá servir para monitorizar el organismo humano e incluso el estado de maduración y caducidad de los alimentos, por ejemplo las frutas y las verduras. El futuro de la buena alimentación y la salud se desprende como un binomio resultante de la aplicación de la electrónica y la medicina, sugirieron los ingenieros italianos que también participaron en este proyecto.

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La lógica detrás de los tatuajes temporales permitió desarrollar circuitos orgánicos que pueden adherirse a los alimentos y fármacos para ser tragados con fines de monitoreo médico.
   

Los circuitos orgánicos que son definidos como tatuajes digeribles consisten en una película delgada de polímero de Etil Celulosa, la cual es implementada para dar volumen y espesor a ciertos productos alimenticios. Para adherirla al material polimérico se pega a una hoja de papel con una capa de almidón soluble en agua o dextrina para que pueda ser desintegrado por los fluidos corporales una vez que atraviese por el tracto digestivo, y por supuesto, después de que haya cumplido su función de recopilar datos específicos.

Esto representa un avance en el monitoreo del tracto digestivo el cual hasta ahora solo ha sido posible de forma general a través de técnicas invasivas como la endoscopía de tracto, y aunque ha existen cápsulas con microcámaras, estas no suelen ser ampliamente utilizadas debido a lo costoso que resulta y lo incómodo que representa el esperar a que el paciente la expulse y posteriormente recuperarla para su análisis.

Además, las soluciones endoscópicas que son tragables utilizan componentes hechos de silicona y, por lo tanto, no tienen flexibilidad, por lo que puede dañar al paciente. En contraste, los polímeros conductores que desarrollaron los científicos genoveses pueden ser impresos con inyección de tinta en dispositivos electrónicos de todo tipo, incluso trozos de fruta, dulces u otros objetos que sean más flexibles para que el usuario no tenga el rechazo comparado con las cápsulas rígidas.

El material polimérico desarrollad por los investigadores italianos está contemplado para pegarse a las frutas y verduras para que los pacientes las traguen con el fin diagnosticar enfermedades y mejorar sus dietas.
   

Si bien la Etil Celulosa se usa actualmente también en los fármacos, los circuitos desarrollados por el equipo de Bonacchini, incluyen en este primer prototipo componentes metálicos como la plata. Si bien, para un único transistor se necesitan apenas 4 microgramos de plata y la ingesta diaria recomendada es de 350 microgramos, el hecho de que los tatuajes electrónicos sean impresos en una capa ha hecho que el equipo italiano se proponga como siguiente paso validar los posibles efectos que pudiera tener la masificación del material polimérico en la ingesta humana.

Anterior al trabajo de los científicos italianos, la cápsula comestible de monitoreo gástrico es reconocida como una de las soluciones pioneras del segmento, y fue probada por primera vez en un ensayo clínico con la participación de seis voluntarios sanos originarios de Australia. Los resultados demostraron que el dispositivo puede medir los niveles de diferentes gases a lo largo del aparato digestivo. Asimismo, puede identificar los cambios en la actividad de la microbiota intestinal, fundamental para el buen funcionamiento del sistema digestivo.

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