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3D Robotics, empresa mexicana que inició como un ‘hobby’

Una historia de éxito ha sido esta compañía mexicana de base tecnológica construida por un joven veinteañero que inició diseñando drones como su pasatiempo y que ahora lidera una firma millonaria.

(ElectronicosOnline.com Magazine / Oswaldo Barajas)

Creatividad, un pasatiempo que satisfaga y entrega en lo que se hace, fue la fórmula aplicada por Jordi Muñoz, el joven mexicano de 27 años originario de Baja California (México) que ha construido una empresa de robótica que factura en millones de dólares y que tiene como clientes a la NASA, Boeing y Disney.

3D Robotics, empresa mexicana que inició como un ‘hobby’

Se trata de la firma 3D Robotics constituida formalmente en el año 2009 y cuya principal línea comercial está basada en el diseño y desarrollo de sistemas de control inalámbrico para aeronaves no tripuladas (drones) y que a la fecha ya posee una plantilla laboral de aproximadamente 200 empleados, la mayoría ingenieros especializados en desarrollo de hardware, software y robótica, además de personal administrativo.

De acuerdo a las semblanzas recogidas en diversos medios de circulación digital como la revista de finanzas Forbes, al igual que muchos de los genios que han logrado hazañas similares y que ahora poseen grandes compañías de alta tecnología, Jordi Muñoz experimentó la frustración de ser rechazado un par de veces por el Instituto Politécnico Nacional (IPN) institución pública de educación superior con gran prestigio en México a la que había intentado ingresar.

La nota de Forbes explica que la segunda ocasión que fue declinada la solicitud de Jordi en el IPN de la Ciudad de México, decidió retornarse a Tijuana, Baja California, su urbe de origen para posteriormente migrar a Estados Unidos más por necesidad que por gusto.

Jordi Muñoz 3D Robotics
Jordi Muñoz co-fundador de 3D Robotics.

Sus planes iniciales eran enrolarse en una carrera de ingeniería, titularse y luego involucrarse en la industria aeroespacial, pero su destino le depararía otra ruta, ya que durante su tiempo de ociosidad y utilizando un espacio en la cochera de su casa comenzó a entretenerse con herramental armando y desarmando dispositivos como helicópteros a control remoto.

Un día desmontó una consola de videojuego y un helicóptero y comenzó a reconfeccionarlos aplicando lo que se conoce en el argot ingenieril como “ingeniería de reversa”, colocando algunas de las piezas en una placa electrónica controlada por una tarjeta Arduino que le costó 35 dólares. Su idea era lograr manipular el dispositivo de manera teledirigida y para su fortuna el experimento tuvo éxito.

Al observar que su ‘avioncito’ realmente funcionaba comenzó a subir material técnico a un foro Web para desarrolladores donde la mayoría de los miembros son simpatizantes de drones, y en el cual estaba inscrito con anterioridad para intercambiar información con otros usuarios y leer los avances que eran compartidos.

Chris Anderson, editor de la revista Wired
NOTA

La lectura constante del material que se subía a ese sitio constantemente le sirvió para adquirir conocimientos técnicos que a la postre utilizaría para realizar su propio proyecto, que a diferencia de los que eran compartidos en dicho foro, se trataba de un sistema construido totalmente por el joven tijuanense.

Inmediatamente el joven tijuanense comenzó a recibir diversos comentarios y solicitudes de otros miembros para que les armara su propio dron, por lo que notoriamente se había creado la gama de aviones no tripulados más económicos de la industria. “La gente por Internet y la comunidad me pedía a gritos que les armara un dron”, recuerda Jordi.

Entre los solicitantes se encontraba Chris Anderson, editor de la revista especializada “Wired”, quien al observar el video de Jordi sobre el dron guiado mediante un control modificado de Nintendo Wii, contactó sin pensarlo dos veces al mexicano. “Me dijo que le gustaba mi “momentum” y me mandó como regalo un cheque por 500 dólares para que siguiera con el proyecto”, refiere Muñoz.

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3D Robotics factoría
En la fábrica de 3D Robotics se ensamblan los drones.

De acuerdo a sus declaraciones, ese dinero lo sumó a otros ahorros que había logrado como producto de sus armados de dispositivos a otras personas, que destinaría para crear sus primeros 40 drones comerciales, mismos que se vendieron el primer día que los anunció.

“La gente no los quería hacer por sí mismos a pesar de que les di todos los diagramas y códigos necesarios”, afirma, “entonces me vi en la tarea de hacer mis productos un poco más profesionales. Mi presupuesto era mínimo, así que monté mi fábrica en mi cochera y empacaba y enviaba desde mi habitación por UPS”.

Años después su visión se convirtió en una firma que durante el 2012 presumiblemente obtuvo dividendos por 5 millones de dólares; 10 millones en 2013 y a la fecha se estima que su corporativo se valora en unos 200 millones de dólares, por lo que se ha ganado el título de “Steve Jobs mexicano”, creador de los drones de bajo costo o ‘low-cost’.

Luego de ser declinadas sus solicitudes de ingreso a la universidad, enfrentar serios problemas de disgregación familiar, estar en empleos mediocres y “perderse en el amor”, según refiere Forbes, el joven finalmente tuvo una satisfacción y se dio cuenta que contaba con el talento para desarrollar robots y venderlos a través de una pequeña empresa que se había formado visionariamente en su mente.

El éxito de su innovación radica en el entorno ‘open source’

Los códigos desarrollados por Jordi Muñoz están soportados por un esquema de fuente abierta, lo que quiere decir que la comunidad apegada a su plataforma de drones realiza aportaciones que los propios miembros realizan al crear para que sean utilizados por otros usuarios, y de esta manera robustecer el sistema.

“La comunidad generosamente aporta al código por diversión. Muchos de esos contribuyentes son ingenieros que jamás podríamos pagar, que de día trabajan para Boeing o Apple y de noche se divierten volando y programando su drone”, añade el ahora empresario.

El sistema general y especialmente el código controlador de estas aeronaves fue inmediatamente valorado por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos, que lo contactó para que le proveyera servicios y otorgara la plataforma para realizar experimentaciones.

Jordi Muñoz explicó que el interés de la NASA en su tecnología estriba en dos factores de capital importancia: la simplicidad y el precio, además de que es un sistema ‘open source’ que le permite a los ingenieros de esta agencia implementar a la brevedad plataformas de ‘testing’ o pruebas científicas sin necesidad de construirlas desde cero, lo que representaría gastos considerables par este organismo.

3D Robotics drones
La compañía de Muñoz posee una plantilla laboral de aproximadamente 200 personas

Actualmente 3D Robotics posee clientes de la talla de Boeing, fabricante de aviones comerciales, y Disney, a quienes provee su tecnología para propósitos internos que se mantienen como confidenciales.

“La electrónica es como las drogas. Puedes comprar algo por un dólar y venderlo por 40”, ha sido algunas de las frases de Jordi Muñoz que desde su hazaña se ha convertido en una historia de éxito para diversos jóvenes no solo de su país, sino de otras naciones que enfrentan serios problemas que pueden ser resueltos mediante una idea como la de Muñoz.

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